viernes, 18 de noviembre de 2016

TORREMEJÍA. EL TOGADO EMPAREDADO.

El prominente ciudadano de Roma, residente en la ciudad Emérita, fue a acabar sus días sirviendo de mampostería en la casa palacio de los Mexía, los que dieron nombre al pueblo, que al mandar construir su renacentista residencia no dudaron en ayudarse de materiales de calidad que encontraron desperdigados en el territorio.
Los bárbaros ya se habían encargado de decapitar a todo aquel que se resistiese, y si era de mármol, también.
El maestro albañil de los Mexía colocó al togado a media altura, en la fachada principal, pero no tuvo cuidado en colocarlo alzado, como habría estado cuando era loado sobre algún ilustre pedestal, y lo incrustó tumbado, de lado, torcido, como vulgar piedra... total, si no tenía cabeza, y lo bien que le venía para aquel agujero.

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